La joven escritora suspira en la ventana...-¿cuando llegara mi príncipe azul?...¡quiero un príncipe azul como en los cuentos de castillos y hadas!-...se recordaba así misma cuando de niña, jugando con sus muñecas soñaba que un día, un valeroso caballero vendría a rescatarla del castillo encantado...
Vuelve a la realidad...su cuarto de alquiler: una cama, libros y cajas (con libros)...una mesa, con varias hojas escritas a la mitad...y una gran desesperanza encajada entre pecho y espalda que le hace respirar con dificultad...lo piensa, es imposible no pensarlo...lo recuerda: él le decía palabras de amor, y ella tontamente le creía...luego, con el corazón destrozado debía comenzar de nuevo y pensar que había sido una experiencia mas de vida, pues así actúa la gente madura y sensata...ella debía hacerlo así también.
Con el tiempo llegaba alguien más, y sentía de nuevo cosquilleos en el estomago, rubor en las mejillas, palpitar acelerado del corazón, y todas sus alegrías y esperanzas se depositaban en este nuevo personaje: -¡Es él!- pensaba -.se que es el, lo puedo sentir, lo veo en sus ojos cuando me dice que me ama-...
Pero sucedía, una y otra vez... sucedía y quedaba con el corazón destrozado y con una marca cada vez mas honda en su ser...-¿pero, quien te crees que eres?...se decía así misma, tratando de convencerse -¿es que en verdad piensas que llegara tu verdadero amor?... ¡Por favor estamos en el siglo 21!, ya no mas de cuentos de princesas y caballeros...¡ya no mas!- ...poniéndose las manos en el rostro y decepcionada, se tira a la cama a llorar...llorar por su vida: porque de niña ansiaba ser grande y quería hacer sus sueños realidad, porque ahora deseaba o mas bien, necesitaba ser pequeña de nuevo y volver la realidad un simple sueño...llorar por ese melancólico y frío cuarto, en el que vivía, sumida entre hojas llenas de historias fantásticas y finales felices que contaba anhelando le sucedieran a ella, llorar plenamente por sentir que dentro de si aun existía las fuerzas para desahogar tanta tristeza contenida... porque se sentía única y extraña de todo y de todos, sólo por querer ser amada de verdad.
-¿Como llegue a esto?... ¡Cuentos para niños!...la gente cree que los cuentos de hadas son para niños... los niños ya viven en su maravilloso cuento de hadas... nosotros somos los que necesitamos las dosis de fantasía, porque todos venimos del país de los sueños y a medida que crecemos lo vamos olvidando...
Se secó las lágrimas, incorporándose de la cama, se sentó de nuevo a la mesa llena de relatos inconclusos...Sonrío ironicamente y escribió:
Vuelve a la realidad...su cuarto de alquiler: una cama, libros y cajas (con libros)...una mesa, con varias hojas escritas a la mitad...y una gran desesperanza encajada entre pecho y espalda que le hace respirar con dificultad...lo piensa, es imposible no pensarlo...lo recuerda: él le decía palabras de amor, y ella tontamente le creía...luego, con el corazón destrozado debía comenzar de nuevo y pensar que había sido una experiencia mas de vida, pues así actúa la gente madura y sensata...ella debía hacerlo así también.
Con el tiempo llegaba alguien más, y sentía de nuevo cosquilleos en el estomago, rubor en las mejillas, palpitar acelerado del corazón, y todas sus alegrías y esperanzas se depositaban en este nuevo personaje: -¡Es él!- pensaba -.se que es el, lo puedo sentir, lo veo en sus ojos cuando me dice que me ama-...
Pero sucedía, una y otra vez... sucedía y quedaba con el corazón destrozado y con una marca cada vez mas honda en su ser...-¿pero, quien te crees que eres?...se decía así misma, tratando de convencerse -¿es que en verdad piensas que llegara tu verdadero amor?... ¡Por favor estamos en el siglo 21!, ya no mas de cuentos de princesas y caballeros...¡ya no mas!- ...poniéndose las manos en el rostro y decepcionada, se tira a la cama a llorar...llorar por su vida: porque de niña ansiaba ser grande y quería hacer sus sueños realidad, porque ahora deseaba o mas bien, necesitaba ser pequeña de nuevo y volver la realidad un simple sueño...llorar por ese melancólico y frío cuarto, en el que vivía, sumida entre hojas llenas de historias fantásticas y finales felices que contaba anhelando le sucedieran a ella, llorar plenamente por sentir que dentro de si aun existía las fuerzas para desahogar tanta tristeza contenida... porque se sentía única y extraña de todo y de todos, sólo por querer ser amada de verdad.
-¿Como llegue a esto?... ¡Cuentos para niños!...la gente cree que los cuentos de hadas son para niños... los niños ya viven en su maravilloso cuento de hadas... nosotros somos los que necesitamos las dosis de fantasía, porque todos venimos del país de los sueños y a medida que crecemos lo vamos olvidando...
Se secó las lágrimas, incorporándose de la cama, se sentó de nuevo a la mesa llena de relatos inconclusos...Sonrío ironicamente y escribió:
Advertencia: la escritora se reserva el derecho de conservar su fantasía al borde de la locura, cualquier síntoma de utopía presentado por cualquier adulto a la lectura de la obra queda bajo su total y estricta responsabilidad.