24 de noviembre de 2008

El Fenix (Parte I)


Cuenta una leyenda que hace mucho tiempo, existía un ave única en su especie y de singular belleza, la cual adornaba su plumaje con los tonos rojo escarlata y naranja del atardecer, le llamaban Fénix.

El Fénix era de temperamento dócil y afable, poseía un ingenio perspicaz, gozaba de cierta fama y respeto en el reino animal; se había convertido en un muy buen amigo de todos, cosa que le hacía muy feliz debido a su naturaleza por demás humilde y generosa.

Todos los días el Fénix acostumbraba volar en solitario y admirar lo hermoso de los paisajes, al hacerlo sentía el aire fresco cosquillear sus rojizas plumas. Volaba muy alto, apreciando todo el paisaje en su conjunto: las montañas, el valle y las pequeñas aguas vivas...a lo lejos podía verse el espejo del cielo reflejando la belleza azul.

Cierta vez el Fénix despertó muy de mañana con una idea rondándole en la cabeza: quería saber que había más allá del espejo azul; siempre había sentido curiosidad y se preguntaba, si a lo lejos ese reflejo terminaría y daría paso a otras tierras, otros seres, otros cielos…El Fénix aun cuando sabía que allí en ese lugar tenía calor de hogar y que muchos le querían, deseaba viajar…dentro, palpitante y presuroso, su corazón le gritaba en silencio que quizás así lograría conseguir lo que tanto anhelaba.

Así que resuelto, echó a volar, dando primero su acostumbrado recorrido por todo el valle, y luego sobrevolando al ras del mar decidió descubrir que mundos ocultos existían tras el inmenso reflejo de aquel infinito cielo azul…

Llevando muchas horas de vuelo, se encontraba exhausto y sediento, su pensamientos llenos de dudas le atribulaban: -“¿Si ha sido una decisión presurosa?, ¿Si no hay nada mas luego del agua viva azul?, ¿Que será de mi?...-y sin embargo, tengo esta inexplicable urgencia de llegar a ese sitio que desconozco… esa sensación de encontrarme con la razón de mi ser”

Voló largamente sin ver ningún atisbo verdi-marrón, o al menos su visión no se lo permitió ya que por momentos se le hacía borrosa. Fue entonces cuando sintió que las fuerzas abandonaban su delgado cuerpo y cerrando los ojos se dejo caer en suave planeo, de momento ya no sintió mas cansancio ni desasosiego y hasta le pareció agradable el contacto de sus plumas con el agua al hundirse lentamente en el mar…

El ave entre abrió los ojos, ¿donde se hallaba?, veía poco mas que lo que el brillante sol le permitía…mucha arena y detrás de el, aun el mar…trato de incorporarse, pero fue imposible, pensó: -¡ya he llegado aquí, ahora no puedo desistir!, pero su cuerpo cansino una vez mas le hundió de nuevo en un sueño muy pesado…

12 de noviembre de 2008

Miedo

Ese tan irracional de no verte nunca mas...de no sentir tu corazón y el mío pletórico de ilusión...

Ya no estas lo se...y es que, quizás nunca estuviste...creí cual pequeña en los cuentos de hadas ¡y te hallé...! en mi delirio ¡te supuse en esos rostros!... ¡en esos abrazos! ... ¡en esas palabras!...

Tus ojos... ¿son como el mar?, ¿como el agua cristalina que fluye?, ¿o son como el verde pasto, de una imponente montaña?... quizás ¿se parecen a la tierra mojada después de la lluvia?, ¿o tal vez son como yo? ¿Noche oscura y melancólica?... ¿a través de que ojos te consigo?...he creído verte, y peor aun he sentido tu presencia al fijar mi mirada en la suya... ¿como podría no pensar que se trataba de ti?, ¿si me hacía sentir lo que todos dicen cuando te encuentran? Pretendí no equivocarme y mi alegría fue llena al saberte conmigo.

Extraño tus momentos...esos en los que a través de sencillas palabras me regalabas el cielo y de todas las estrellas me dabas la mas pequeña, la mas brillante...te escucho en alguna canción... te leo en un poema de Neruda y recuerdo lo tanto que te gusta cuando callo porque estoy como ausente y mi voz no te toca...

Pensé haberte encontrado en esas lagrimas trasnochadas, en esos labios de dulce sabor, en esos orgasmos que fueron del cielo y la tierra, en esas coincidencias de vidas pasadas...y en las causalidades de la vida presente...en esos abrazos finitos pero eternos en mi dimensión del alma..

Es cierto Amor, eres tan etéreo como mi alma, eres lo que yo cuando soy feliz, querer tenerte en presencia se ha vuelto un absurdo, porque simplemente estás cuando estas en el aire que respiro, en la brisa que me lleva y en mis sueños de canción…y temo no sentirlos mas, temo no sentirte mas, reencarnado en otro ser.

Por ello siento miedo...porque no están...ni tu, ni quien se hacia pasar por ti...y es que ahora es cuando siento que te desconozco, no se quien eres... ¿como podría haberte reconocido alguna vez, si nunca has llegado a mi?...quizá alguna noche aparezcas de forma imprevista y me digas cordial pero directamente que se trata de ti...quizás eso nunca suceda y me condene yo misma a la tarea de discernir si en la próxima vez serás tu o no... Quizá no me permita “discernir” nunca mas...

Y después de varias decenas de palabras escritas, no me queda la menor duda que en mi afán de encontrarte me he encontrado a misma: me halle delirante en un rincón, lápiz y papel en mano, trazando mi presente y negociando mi futuro...desdibujando lo vivido y escribiendo para olvidarlo...

De pronto por la rendija de la ventana entró un rayo de luz de luna y me dijo que las noches son así...que cuando hay luna llena las noches se muestran al mundo tal como son y eso las hace mas hermosas...que cuando la noche es plena es porque la luna esta llena.

5 de noviembre de 2008

El Viaje de Eria

En las montañas verdes corrían obedientes las ovejas y cabras junto a su pastor, la brisa suave movía los abetos y ellos hablaban de historias de niños jugando a las escondidas entre los arbustos de las hermosas colinas...Eria corría alegre retozando entre las flores y el pasto fresco, mientras que algún ave trinaba contenta por el espacioso sendero de hierba húmeda recién de mañana...
Toc, toc... alguien llama a la puerta, Eria da un respingo y responde a regañadientes...es su madre, diciéndole que la cena esta lista...la niña se dispone a bajar, no sin antes dedicarle un suspiro y una melancólica mirada a las fotos de aquel libro de geografía mundial...los álpes, colinas y montañas que nunca podría ver en persona... volteo a la ventana y observo el paisaje que se le ofrecía desde allí: solo el muro gris y maltrecho del edificio del frente. Desde su segundo piso, podía verse abajo la calle llena de coches y gentes...mas allá casi al final de la vía, se miraba el recodo de una de las pequeñas plantas ecológicas que intentaba tristemente adornar-oxigenar la ciudad.
Eria no conoce el verde de los valles, no sabe a que huele la brisa fresca del rocío mañanero, el pasto recién podado, las flores sin cortar, no tiene idea de como se siente la lluvia cuando cae sutil o torrencialmente, ni conoce la magia con que envuelve la tarde los rayos solares rosa-naranja del ocaso...no ha escuchado jamás el trinar de algún ave, no la ha escuchado excepto en los documentales de TV, aquellos en donde dicen que alguna vez hubo sitios como esos, pero que estos ya no existían.

En la noche luego de la cena, la jovencita desde su estrecha ventana pudo observar minimamente tras la capa protectora que cubría la metrópoli, algunos puntos blanquiazules titilar débilmente en el espacio estelar...se dijo:

- ¡Cuanto deseo conocer esos verdes lugares!, quisiera viajar mucho más allá, a algún lugar donde aun existan esos mágicos paisajes contrastes de sombra y luz

Y con ese intenso pensamiento se quedo dormida recostada del regazo de la ventanilla...
-¡Hey despierta!, he venido a buscarte, ¡debemos irnos ya!

Le hablaba un chico como de su misma edad, pero algo extraño...su piel tenía un tono rosa-beige...a diferencia de la suya que gozaba de un saludable color verdiazul... extrañada y restregándose sus hermosos ojos color plata le dijo:
-¿Quien eres?
El jovencito halándole del brazo contesto:

–Mi nombre es Morfeo, tu lo deseaste, este es tu sueño, vamos a viajar... ¿vienes o que?

Eria dudo un poco, pero ya mas decidida pregunto:

-Bien, pero, ¿adonde vamos y como lo haareeem...?!!!!

No hubo tiempo de terminar la frase, Eria se encontraba en una especie de alfombra blanca, algo abultada como de algodón pero suave y ligera...a su lado el chico le indico:

-Esto (señalando la pompa de algodón) se llama nube, lo utilizamos para viajar cómodamente de un lugar a otro en el mundo de los sueños-puedes mirar hacia abajo, no sientas temor- y le sonrió.

Eria miró por debajo de la nube, no veía mas que un fondo negro que por momentos se hacía gris, extrañada dijo:

-Oye pero no veo nada, ¿que he de ver?...
El joven le dijo casi a modo de protesta: -¡pero!... ¡si sólo tienes que pensarlo y pronto aparecerá, por eso estamos aquí!

La chica entonces recordó su último pensamiento antes de dormir y recreo en su mente las bellas imágenes de esa mágica naturaleza que había admirado en su libro de clases... de pronto, logró divisar un globo azul, con algunas manchas verdes y marrones.
-Morfeo, ¿eso que es?, preguntó la chica con sumo interés.
-Eso es el planeta tierra, y hacia allí nos dirigimos a cumplir tu deseo.

Sus pies se posaron sobre un extenso manto color verde, el viento soplaba alegremente y le revoloteaba la tela de su falda; todo era iluminado por una estrella muy grande color naranja, Eria no pudo verla directamente porque sentía que se quemaban sus grandes ojos plateados, no obstante, sintió el calor traspasar su pálida piel azulosa y observo a su alrededor...

-¡Que hermoso!- dijo -¡es mas grande de lo que imagine!...

Las montañas majestuosas se dejaban admirar, escucho algo y giro su vista hacia los imponentes árboles...sonriendo exclamó: -¡Nidos de aves!-

Hecho a correr por la alfombra de grama, descubrió ramilletes de vistosos colores, revoltosas volaban abejas y mariposas, Eria extendió sus brazos y se dejo caer en el suave cobijo de flores, el sonido del silencio acompañado sólo por el trinar de los pájaros y la natura le llenaban de mucha felicidad.
Estuvo un rato allí, hasta que un ligero carraspeo le hizo volver la vista,

-Debemos irnos ya-dijo Morfeo con aspecto formal
La niña replico de inmediato: -¿pero que? ¡Si apenas hemos llegado!
-Si, lo se, pero es que el tiempo de tu planeta pasa con mayor velocidad que el de acá, todo aquí gira en torno a la relatividad, por eso tenemos espacio justo para llevarte a conocer al Padre y regresar a tiempo para tu despertar...
Eria pregunto -¿Padre? ¿Cual padre...de quien?

El joven guía respondió: El padre de este mundo: el agua; ya has conocido la madre: la tierra... este mundo se llama igual que su madre ¿no es curioso? Que de cosas tiene los humanos ¿verdad?

Morfeo intuyo una nueva pregunta en el rostro azulado de la jovencita... - Si, ya se, quienes son los humanos te preguntaras, pues son los habitantes de este planeta, pero ahora súbete a la nube que vamos tarde, anda.

Esta vez Eria estuvo atenta a todo lo que podía, mirando a través y por debajo de la nube: valles, colinas, cañones, sus colores le extasiaban, eso y el tamaño de la “tierra” le hacían pensar en su pequeño planeta cubierto por una cúpula de cristal.


De pronto, el chico dijo – ¡allí!, mira cuan azul es: ¡ese es el padre!...



La joven niña contemplo asombrada el basto océano...


Morfeo añadió: -Y esto no es todo, hay sitios donde agua y tierra se unen y entre si crean hermosas cascadas, ríos y lagunas, observa:
Eria sonrío, aunque sin poder evitar saliese una lagrima de plata de sus bellos ojos, pregunto:

- ¿Por que?, ¿por que mi planeta no es así?, ¿por que nos vemos condenados a vivir confinados dentro de una burbuja de cristal para poder respirar?, ¿por que las únicas flores que podemos mirar son las creadas de manera artificial?... ¿es cierto Morfeo?... ¡Nosotros tuvimos alguna vez un ecosistema como este y lo perdimos! ¿Como sucedió? ¿Como llegamos a eso?
El joven le contó que hacía millones de años su especie era muy parecida a la de la Tierra, pero, que al igual que los humanos, los habitantes de su planeta consiguieron progresar en muchas ciencias: inventaron, crearon, dando por sentado que todo lo podían tener para siempre, se olvidaron que el agua y la tierra eran padre y madre que les daban vida y tras el olvido llegó el uso y abuso que de a poco fue consumiendo el aire para sobrevivir...
-¿Observas esa capa gris que cubre gran parte de este planeta? ¡Si!, mas allá de las nubes donde estamos... ¿la ves?, eso es lo que está matando la fuerte pero no invencible barrera que los separa de este hermoso hábitat, los humanos le dicen capa de ozono, pero no le prestan mayor atención y sólo consiguen con eso restarle días de existencia a este incomparable paraíso...

Eria afligida inquirió: -¿podemos hacer algo para que no les suceda lo mismo que a mi planeta?-
Morfeo respondió: nosotros no, pero los que lean esta historia si...
-Eria...Eria despierta ¡se te hace tarde para ir a clases!... ¡Eria no seas perezosa!...-la niña abrió los ojos, se miro las manos, no notó ningún rastro de verdiazul en ellos, levantándose de un brinco de la cama, se observo en el espejo: su carita es la misma que ella conoce de siempre: cabellos cortos, ojos negros y mejillas sonrosadas...

-¿Hija, te sucede algo?, anda que se hace tarde para el cole-Su madre pregunta un poco atónita

Eria le sonrió ampliamente y dijo -Mami ya se que he de ser cuando sea grande…

-¿Si? ¿Dime, que serás?
-Seré: escritora.





Relato Publicado en el Blog de Autores Reunidos en fecha 28/10/2008